En el fútbol, la llamada inercia es muy importante. El hecho de que un equipo tengala moral muy alta y tenga una inercia ganadora puede hacer que, a pesar de no realizar el mejor juego del campeonato, sea líder. A pesar de sufrir mucho en determinados partidos están tranquilos porque saben que, como de costumbre, el gol llegará y con él la victoria. Esto le ocurría al Inter hasta este domingo. Y, como en estos casos suele ocurrir, se veía venir. El Inter ha jugado bien determinados partidos que casi se pueden contar con los dedos de una mano en lo que llevamos de temporada. Estaban ahí por la misma razón por la que la temporada pasada se alzaron con el Scudetto: La inercia ganadora. Porque entre el Inter actual y el de Mancini no hay prácticamente diferencias. Mourinho tenía una idea que le funcionó en el Chelsea, pero aquí no le dio resultado, principalmente porque Ibrahimovic no es delantero centro puro y porque Quaresma ha vuelto a fracasar en su segunda salida de Portugal.
Hay que puntualizar que hay otra razón por la que el Inter estuvo y está ahí arriba: Zlatan Ibrahimovic. El sueco debería entrar ya en las listas como firme candidato, aunque no favorito a día de hoy, a ganar el próximo balón de oro. En Bérgamo, ante el Atalanta, el Inter se vio impotente ante el juego del Atalanta. Y sucumbió incapaz de hacer nada en un día gris del sueco, aunque marcara en los momentos finales del partido. Porque lo cierto es que el domingo el Inter fue un equipo vulgar. Un equipo de mitad de tabla hacia abajo jugando ante un grande. Y es que, por juego, en muchos tramos de bastantes partidos que el Inter ha jugado en lo que va de temporada, es la sensación que dan. El tener una de las mejores plantillas de Europa les ayuda a sacar los partidos adelante.
El domingo, la defensa fue un auténtico coladero. El buen juego que habitualmente desplega el Atalanta dejó en evidencia a toda la defensa interista. Tanto Burdisso como Córdoba fueron juguetes ante Doni y Floccari. Al igual que el resto del equipo del Inter. Un Inter que no efectuó su primer disparo hasta llegar a la media hora de juego, cuando ya perdía por dos goles. Un Inter que ya está a sólo 3 puntos de la Juve y a 6 del Milan y que probablemente dejará de ser líder si Mourinho no hace nada. Porque este equipo depende casi exclusivamente de Ibrahimovic. Si hay un equipo que lo deja todo a la inspiración de un jugador, ese es el Inter. Ibrahimovic recibe en el centro del campo, es el creador del juego, da el último pase y golea. Ibrahimovic, a día de hoy, es el clavo ardiendo al que se agarra Mouriho, al igual que en su día lo hizo Mancini y cuya lesión casi le cuesta el Scudetto. Mourinho sigue rezando para que el sueco no se lesione. En Bérgamo no tuvo un buen día, y la imagen del equipo fue penosa. La Juventus acecha con un estilo de juego definido y en un estado de forma pletórico con un Del Piero sensacional. Todo esto con el Manchester esperando a la vuelta de la esquina. O Mourinho hace algo, o el barco se hundirá del todo.
Gran miércoles de Premier League
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