El encuentro entre el conjunto merengue y el Racing ha sido, cuanto menos, decepcionante. Es sorprendente el hecho de que el cuadro que entrena Jose Mourinho solo haya creado, según estadísticas de Gol Televisión, una ocasión de gol en todo el choque. No sé si la presunta rebelión contra el técnico portugués tiene algo que ver con la falta de ganas de este equipo. Porque así se define lo visto ayer en El Sardinero. Es un hecho que al Real Madrid le cuesta desatascar determinados encuentros ante rivales cerrados y correosos. Suele tener esos arreones, esos momentos en los que parece una bestia desbocada, fruto de su amplio potencial ofensivo. Es un equipo preparado para hacer daño por todas las zonas del campo. Cristiano y Di María por las bandas, Ozil por todas partes, y Benzema arriba. Y si todo falla, se intenta revolucionar el encuentro con la entrada de Higuain o Kaka. Sin embargo, ayer no fue así. Y, cuando esto sucede, los jugadores echan mano de la famosa casta blanca. Del orgullo madridista. Ayer tampoco fue así. Y sorprende.
Los problemas del Real Madrid son muchos. Xabi Alonso es un gran centrocampista, pero él solo no puede sostener a una entidad de semejante envergadura. No puede jugar de medio centro defensivo, centrocampista organizador y mediapunta a la vez. Y cuando tiene que hacerlo, como frente al Racing, se pierde. Khedira a su lado cumple, pero sin alardes, Coentrao no acaba de habituarse a la posición y Lass ayer tuvo su primera oportunidad, que desperdició. Parece que con Granero no se cuenta, y que se espera a Sahin para que la cosa cambie. O al menos eso se espera. Cristiano, Di María y Ozil no están a su mejor nivel. El luso da la impresión de que no está bien del todo físicamente, quizás por el tema de los puntos. Contra el Levante, Ballesteros le ganó un sprint, y eso dice mucho. El argentino tiene días mejores y días peores, pero es importante que juegue porque le da amplitud al equipo. Ayuda a ensanchar el campo. Y del alemán se sabía que es muy irregular. Si tiene el día, fabuloso. Si no, ya puedes esperar sentado. Aún así, siempre da alguna muestra de su calidad.
Lo extraño es que ayer también naufragó Benzema. El francés no se encontró cómodo a lo largo de todo el encuentro. Y eso que lo intentó. Combinó con Cristiano, cayó a banda, bajó a recibir... Pero en ningún momento dio sensación de ser un jugador peligroso para los intereses del Racing. De todas formas, lo peor fue la actitud. No sé si la supuesta rebelión en el vestuario tendrá algo que ver, de hecho no sé si será cierta su existencia, pero a la escuadra madridista le faltaron ganas. Es muy preocupante la apatía del conjunto blanco, que completó uno de los peores partidos que le recuerdo en los últimos tiempos. Y casi con total seguridad el peor de la era Mou. Hay quien apunta al desgaste emocional de todo lo vivido en los últimos tiempos. De ser así, sería comprensible. Sin embargo, el patinazo del Real Madrid es menos patinazo, estadísticamente, por el empate del Barcelona. Pero los árboles no le deben impedir ver el bosque. Este Real Madrid tiene que mejorar, y mucho, para parecerse al de la pasada campaña.